domingo, 25 de enero de 2015

Venenos cotidianos

Están cerca de cumplirse los dos meses de una de las etapas más interesantes de mi vida. El mes de enero ha sido, además de agotador en muchos niveles, sumamente enriquecedor. Tengo la sensación de haber abierto la caja de Pandora con todo lo que he leído y descubierto en relación a la alimentación, y lo cierto es que por una parte me abruma bastante la desinformación en la que la mayoría de la población vive - ya que no se enseñan estas cosas en el colegio, y sólo se puede acceder a ciertos datos si los buscas porque tienes interés en ello - y sobre todo la manipulación tan feroz que existe para que todo siga exactamente igual; y por otro lado me encanta, porque a pesar de todo no hay nada como conocer la verdad de la realidad tan disfrazada que nos presentan.

Intentaré hablar próximamente de todos esos descubrimientos. Por lo pronto, os voy a presentar dos libros que tengo en mi poder desde que comenzó el año. Se trata de Los aditivos alimentarios, de Corinne Gouget (Ediciones Obelisco), y de la Guía completa de aditivos alimentarios, de Manuel Núñez y Claudina Navarro (RBA). 

Primero adquirí el de Corinne Gouget, una guía bastante manejable para poder llevar en el bolso cuando vas a hacer la compra. La autora elabora en tablas la relación de la mayoría de aditivos alimentarios que existen hoy en día, y con un código de colores expone cuáles a día de hoy se consideran inofensivos (verde), cuáles hay que intentar evitar (amarillo) y cuáles conviene rechazar absolutamente (rojo). 

Destacaré el hecho de que yo nunca me había parado a pensar en los aditivos alimentarios. Daba por hecho que vivo en una sociedad con sentido común en la que puedo sentirme protegida por la ley y por las industrias respetuosas con la salud humana. Ahora leo estos pensamientos que hace un mes me acompañaban y raro es si no estallo en carcajadas. He ahí la caja de Pandora.

Las primeras reacciones que experimentas cuando empiezas a darte cuenta de que nos envenenan y de que no pasa absolutamente nada son:
  1. Alarma. -> ¿En serio me lo estás contando?
  2. Escepticismo. -> Estas fuentes no pueden ser fiables...
  3. Desconcierto. -> Las fuentes son fiables... pero entonces... ¿es que estamos locos?
  4. Rabia. -> ¡Cómo pueden ser tan hijos de...!
  5. Deseo de compartir la información y de comer de la manera más sana y natural posible. -> Búsqueda a modo de juego de los aditivos alimentarios de los alimentos, eliminación paulatina de todos los venenos de la despensa de casa y divulgación en el blog de la información adquirida.
Pues bien. Después de pasar por todas estas fases, os daré los nombres de los principales - aunque no únicos, ojalá... - venenos que comemos todos los días sin darnos cuenta y que pueden acabar matándonos - y lo hacen a base de cáncer, diabetes, obesidad, etc. - para que, si lo deseáis, leáis sobre ellos en libros, webs, etc. La idea de esta entrada es sobre todo dar a conocer la existencia de estas sustancias tóxicas para que todos aquellos que piensen que están seguros comiendo lo que llevan comiendo desde que tienen memoria se lo replanteen y se informen en lo posible. He aquí, pues, los dos aditivos que Corinne Gouget destaca como los más nefastos que podemos ingerir. Por desgracia, no son precisamente "raros".

1. Aspartamo (E-951): Yo no conocía esta sustancia hasta que se puso de moda la dieta Dukan. Entonces todo el mundo empezó a hablar de él porque el famoso doctor francés lo utilizaba como edulcorante. De aquella época provenían los dos botecitos que yo tenía en el armario, porque siempre he preferido endulzar las infusiones con sacarina o algo artificial antes que hacerlo con azúcar - que mira tú por donde, tampoco era buena idea-. Pues bien, la literatura científica acerca del aspartamo es tan amplia que sólo os insto a que, si tenéis aspartamo en casa, lo tiréis directamente a la basura. Y después, ya si eso lo buscáis en Google y termináis de espantaros. Sólo diré que cuando yo me deshice del aspartamo después de haber leído lo que leí, tuve la tentación de coger el bote de plástico con guantes porque sentí que estaba tocando un reactor nuclear. En fin...

2. Glutamato monosódico (E-621): De esta sustancia no había oído hablar en la vida... Y vaya por dónde, la tenemos hasta en la sopa - y no es un decir, porque está presente en la mayoría de sopas de sobre del mercado-. Es un aditivo que se utiliza en tantos productos y con tantos nombres diferentes que es como para tenerle miedo. Para enmascararlo, lo llaman también de forma "inofensiva": aceites o grasas vegetales hidrogenadas, proteínas hidrogenadas, gelatina, caseinatos sódicos o cálcicos, levadura añadida, extracto de levadura, glutamato monopotásico, aceites de maíz... La lista de efectos secundarios es enorme, y del mismo modo os invito a que busquéis y rechacéis aquellos alimentos que lo contienen, y a que busquéis información al respecto para llegar pronto a las fases 4 y 5, y después de la mala leche que se os pondrá, lo compartáis con vuestras familias, amigos y seres queridos.

De ambos puedo deciros que son sustancias neurotóxicas, y según numerosos estudios destruyen neuronas en un corto periodo de tiempo (horas). Haced el favor de eliminarlos de vuestra cocina si no queréis destruir vuestro cerebro.

Después de empezar a zambullirme apenas en la información aportada por el libro de Corinne, quise ampliar lo que sabía y por eso adquirí también la Guía completa de aditivos alimentarios. Quería comparar ambas y ver si Corinne estaba siendo demasiado alarmista. Había algunos aditivos considerados amarillos por Corinne que seguían verdes en la guía, y pocos que de rojos pasaban a ser amarillos. En cualquier caso, los dos de los que os hablo hoy coincidían plenamente.

Espero que los que lleguéis hasta aquí no lleguéis sólo hasta aquí. Buscad información, investigad lo que os venden, descubrid si lo que ingerís es algo que le daríais a alguien a quien queréis y, ante todo, cambiad de alimentación. Vuestra vida está en juego.
 

1 comentario:

  1. Recuerdo cuando me hice vegana y empecé a descubrir estos aditivos... veneno puro!!!! Me entró una rabia... la industria alimentaria nos mata lentamente... Le hice una lista a mi madre con las E más peligrosas, para que la colgara en la nevera!! jeje
    La solución es fácil: evitar productos procesados y comer lo más fresco y natural posible :)
    Besos guapa!!

    ResponderEliminar